Una colombiana dibujando a Japón


Desde que llegue a Japón he ido a cine muy pocas veces a pesar de que este es uno de los mayores placeres en la vida, sin embargo, he estado distraída desde que llegue que no he abierto el espacio como debe ser. Llegue hace tres años y para aprender a vivir en Japón, he tenido que regresar a mis primeros años de vida, casi que me he sentido como si fuera un extraterrestre aterrizando a un planeta desconocido, así debió sentirse Superman supongo yo, pero con una gran diferencia y es que como vengo con cosas aprendidas de mi cultura latina, no ha sido fácil la tarea de desaprenderlas para ajustarme a esta sociedad, y este ejercicio ha sido poco más que dispendioso. Este proceso maravilloso de absorber como esponja una cantidad de información de un lugar tan fascinante como Japón es algo que requiere de amnesia parcial, hay que olvidar por momentos mucho de lo que traes contigo, es como darle pausa a la mente y al alma, me obligó a poner la mente en blanco y dejar que Japón me seduzca, me asuste, me haga el amor, me de golpes, me haga llorar y me dé razones para escribir, hoy retomo esta ingrata labor que olvide hacer un tiempo atrás.

Hay tantas cosas que he querido decir en estos años que no sabría nunca por donde comenzar, así que pensé que debía encontrar referencias comunes para que ustedes puedan entender un poco a este lado del planeta, un lugar que parece haber estado detenido en el tiempo y al mismo tiempo con un inmenso nivel de desarrollo tecnológico y acelerado ritmo de vida. Vivir en Japón es hacer un viaje en el tiempo en dos vías, al pasado y al presente, ambos al mismo tiempo, lo que para mí es toda una desfachatez.

El cine es una de las experiencias cotidiana en todas las culturas la gente va a cine, afortunadamente sigue siendo un ritual ir a cine, comer palomitas y tomar gaseosa muy a pesar de Netflix, el séptimo arte llegó al mundo entero y lo inundó de imágenes y de historias. En Japón el cine es igual que en cualquier otro lugar del mundo, los novios van a cine y los padres con sus niños, los teatros tienen lo mismo que los de nuestros países, con un toque de tecnología avanzada, pero en esencia la misma cosa. Las palomitas de varios sabores y bebidas de todo tipo igual que en casa, yo extrañé mucho los nachos y el perro caliente típico de los cinemas de mi país, pero pude reemplazar la nostalgia con las palomitas de mantequilla, caramelo y mixtas de Japón que son en especial deliciosas.

Todo me pareció muy normal fui a ver el capítulo VII de Start Wars, cuando la película terminó me dispuse a ponerme de píe y salir, consciente de que debía sacar conmigo mi propia basura, más por lo que me enseñó mi madre desde pequeña que por que estuviera en Japón, en ese momento noté que la luz no se encendía y que era la única de pie era yo, por supuesto me senté de nuevo con algo de vergüenza y esperé, Pasaron todos los créditos de la película uno tras otro y al terminar por fin encendieron la luz y la gente comenzó a salir con calma y en silencio como si estuvieran en misa. Esto me impacto de manera grata, creo que es un acto de respeto con quienes hicieron posible la película, es un acto de respeto para con el artista y allí en ese momento me sentí en el paraíso, Japón el símbolo del respeto, de la institucionalidad y de la decencia, en ese momento me dije a mi misma este lugar es no solo otro planeta, sino que es como debería ser la humanidad entera. Tres años después mi concepto ha variado bastante y a pesar de que sigo pensando que Japón es un paraíso, también es un lugar lleno de fantasmas, demonios y otras sombras oscuras que son lo que matiza la aparente perfección que les caracteriza y que de no existir les restaría humanidad.

He leído muchos blogs sobre Japón para hispanos, la mayoría escritos por españoles que parecen tener una fascinación por este país, admiro el trabajo de muchos de ellos porque le cuentan al mundo sobre el mundo y lo hacen juiciosamente, pero lo que quiero hacer acá es hablar de la luz y de las sombras de una de las culturas más antiguas y enigmáticas del mundo.

Voy a usar mi propia vivencia como hispana, como occidental y sobre todo como latinoamericana para dibujar a Japón desde mi propia experiencia, porque no quiero que sea desde ningún punto de vista un relato superficial, voy a ser yo la esposa del japonés, la colombiana inmigrante quien les cuente a mi propio Japón. Quiero hablar de muchas cosas, pero no quiero llenarlos de paisajes, rituales o curiosidades solamente, quiero ir hacia lo humano y desde ahí proveerles las herramientas para que puedan acercarse a esta cultura con verdadero éxito.

Este blog es una herramienta educativa para quienes quieren interactuar con la cultura japonesa también puede ser un espacio divertido e informativo para los que solo quieren saber algo más de un país como Japón. Espero poder iniciar este viaje y no decepcionarlos o aburrirlos con mis cuentos, espero poder poner en perspectiva una realidad de un país que a hoy es una de las potencias mundiales, una de las naciones más poderosas del mundo y al mismo tiempo un lugar pequeñito y curioso, que parece ir hacia atrás y esta condición le hace honor a su dualidad cultural.

Bienvenidos a Higashi Asia y bienvenidos a lo que cuenta una colombiana de Japón. No es lo mismo ser turista, o visitante temporal, que saber que tus hijos serán japoneses, vivir con un japonés y hacer parte de su familia, con esta, no tan breve introducción me dispongo a inaugurar este blog. Gracias desde ya por no se crueles a la hora de criticarme y mis disculpas anticipadas por si mis relatos tienen algunas erratas o inconsistencias, tratare de evitarlas al máximo porque finalmente soy solo una colombiana dibujando a Japón.


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